Momento destacado
Edgar descubre un terrible secreto sobre su padre el día de su boda
El señor Sullivan es disparado a pocas horas del enlace de su hijo, tras el cual se irá con la señora Divine a Londres.

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La señora Divine y Edgar Sullivan se van a casar y a mudarse a Londres después de su boda. Allí Edgar desempeñará su nuevo puesto, el de Detective superintendente, que su padre le ha ayudado a conseguirlo.
Pero cuando llegan los invitados el día antes del enlace algo ocurre.
Todo parece que va normal, el señor Sullvian organiza un brindis y su esposa y él dan la bienvenida a Isabel Divine a la familia. Ahí se enteran de que la mujer del señor Sullivan antes de casarse soñaba con ser doctora pero al final no pudo ser.
Pero cuando termina la reunión familiar ¡alguien dispara al señor Sullivan! Aun así, quiere que la boda siga adelante.
Edgar está en el hospital acompañando a su padre y piensa que fue un gran hombre durante su carrera porque ganó la medalla del rey y arrestó al gánster más buscado de la policía. Su padre es su ejemplo a seguir. Incluso llevaba un documento en el bolsillo de la chaqueta para pedir la lista de antecedentes de los invitados.
Edgar necesita la ayuda del padre Brown una última vez: averiguar quién lo ha disparado y el padre se compromete a hacer lo que pueda par aayudar al todavía inspector jefe del pueblo.
Gracias a la lista de antecedentes descubren que la señorita Frost, la florista, fue detenida por hurto y además la perdieron de vista porque se fue pronto a dormir la noche anterior. Ahora todo el mundo es sospechoso en el pueblo.
El padre Brown habla con la señorita Frost y le pregunta si interactuó con el señor Sullivan, que la despidió de su trabajo cuando fue condenada. Y eso le molestó porque el trabajo era importante con ella gracias a los contactos de lady Felicia. Pero afirma no le disparó aunque se marcha sin despedirse. Ella explica que acababa de perder a su prometido durante los bombardeos y por eso robó, y ahora es contratada de nuevo como florista.
El sargento encuentra el arma abandonado en la cuneta. La habrá llevado a la comisaría y es un arma policía del superintendente Archivald, que no denunció la desaparición.
Archivald tampoco parece muy contento porque, aunque se queda con el trabajo del inspector jefe Sullivan, piensa que lo van a echar por jubilación y cree que Walter Sullivan tiene algo que ver, porque, aunque se retirase, las altas esferas siguen haciéndole caso. Pero él asegura que ni le disparó ni quería advertirle, de haber disparado ¡no habría fallado! El intento de asesinato no parece obra de un alto cargo policial, aunque quizás esa era la idea.
La señora Sullivan no quiere que el disparo a su marido altere los planes de boda y hace el papel de padrino mientras el señor se recupera.
El señor Sullivan sale del hospital por su cuenta.
Al final termina confesando lo que ocurrió con su pasado y el futuro que no llegó. Una mujer con carrera no encajaba con ser la esposa de Sullivan y tiró su solicitud para ser doctora a la basura. Y ha vivido a la sombra de ese hombre durante 50 años.
El padre Brown comprende que esté furiosa con él pero tenía que interrogarla, pero ella asegura que no se tomó la justicia por su mano. Edgar no esperaba que el padre Brown iba a preguntar a su madre si intentó matar a su padre.
El padre Brown aparece mientras la novia termina de vestirse junto a sus amigas. La señora Divine llora porque no ha sido sincera. El señor Sullivan no les daba la bendición para casarse si no se iban a Londres, dice que arruinaría la carrera de Edgar si se quedan en el pueblo, por su relación con el padre Brown. La señora Divine lo que quiere es lo mejor para Edgar, pero el último día ahí quiere ser ella misma.
En un brindis antes de la boda el padre Brown quita la copa de la mano al señor Sullivan mientras habla en privado con la señorita Frost. ¡Esa copa iba a matarle de verdad! Lleva metanol. Deshace el gas, es el mismo veneno que usó con el señor Sullivan para vengar la muerte de su marido Alphie, que no murió por una bomba si no a manos del coche que conducía Water Sullivan mientras perseguía a un gángster.
La señorita Frost cuenta la verdad a Edgar también. Él y su prometido paseaban el día antes de su boda cuando un coche los atropelló y al volante iba Walter Sullivan. Cuando llegó la ambulancia ya estaba muerto.
El señor Sullivan dio otra declaración para librarse de prisión. Solo querían capturar al criminal tras el que llevaban mucho tiempo y le dio igual lo que se interpusiera en su camino.
Cuando la señorita Frots volvió a oír el nombre de ese señor, hizo que la contrataran como florista para poder estar cerca de él y vengarse. El padre Brown le dice que se arrepienta, pero ella de lo único que se arrepiente es de no haber terminado el trabajo. Después de 14 años de rencor debe dejar a un lado la rabia, por Alphie.

Edgar le pide a su padre que no quiere que sea su padrino y le entrega el anillo. Durante la ceremonia le pide que se siente atrás y no diga nada. Walter Sullivan ocultó su accidente fatal para no perder la medalla del rey ni su reputación. Y Edgar se ha enterado de todo eso en el propio día de su boda.
Mientras tanto Edgar tiene un nuevo padrino y va a pedir que retengan a Archivald en su puesto. Al mismo tiempo que él decide quedarse en casa y no ir a Londres. El señor Sullivan no entiende cómo puede perder una oportunidad como esa.
Pero Edgar ya no respeta a su padre: mató a un hombre inocente y acabó con el sueño de su esposa de ser doctora. Pasó demasiado tiempo pensando que debía creer a un hombre como él. Y ahroa Edgar va a empezar una nueva vida apartada de la sombra de su padre y junto a su radiante mujer.
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