Momento destacado
Raphaëlle se acostumbra a su nueva manera de trabajar en su lenta recuperación
Ir en silla de ruedas no impide que la inspectora se presente en todos los lugares que hay un crimen.

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Adrièn de 65 años es un cadáver jubilado que había abierto un taller de cerámica. Pero ahora han encontrado su cadáver.
La comandante Raphaëlle Coste acude al lugar del crimen empujada en una silla de ruedas. Astrid tiene que levantar el cordón judicial para que pueda entrar.
Hasta le proponen una rampa para subir la silla de ruedas hasta el lugar del crimen. Raphaélle no puede creer que hagan como si ella no estuviera allí. ¿Acaso están hablando de ella en tercera persona mientras está delante? ¿Acaso la están dando por minusválida?
Murió de un traumatismo craneal causado por un objeto contundente pero los cortes en el cuerpo fueron hechos después de morir.
Cerca del cuerpo hay un objeto que gotea sangre fresca pero no coincide su forma con el golpe que recibió la víctima, por lo que no es el objeto homicida. ¿Qué significa todo eso?
A Raphaëlle Coste le da la impresión de que la gente la trata de una manera demasiado especial y ella no quiere sentir eso. Además, no quiere que nadie la ayude a manejarse con su nueva manera de desplazarse.
Pero lo que sí le preocupa es que todavía no recupere la sensibilidad en las extremedidades inferiores y no para de preguntar al doctor si las recuperará. Él dice que sí pero parece que va muy despacio.

Encima, escucha una conversación en la que el comisario quieren ofrecerle un nuevo puesto. Ella piensa que quiere dejarla al margen de los asuntos del equipo y que se ha vuelto invisible para todos.
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