Momento destacado
La policía quiere indultar a una asesina poseída por el diablo
Charlotte Taylor, la hija de la víctima, está detenida por haberlo atacado con un hacha porque dice que el diablo se lo ordenó. ¿Cómo van a salvarle de la pena de muerte así?

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El cadáver de Alexander Taylor lo descubrieron su esposa, Bernoisse Taylor, su hijo, Josuah, y dos jornaleros. Estaban reunidos para celebrar su 60 cumpleaños. Pero no cumplió ni uno más. ¡Y usaron un hacha para acabar con su vida!
La mujer asegura que la persona que lo ha hecho ha sido su hija. Aunque su hermano lo pone en duda. La joven Charlotte es, al parecer, alguien inestable mentalmente y peligrosa. De hecho, cuando entran en su cuarto para hablar con ella ¡ataca a los agentes y muerde a George!
Murdoch tiene un interrogatorio con ella a solas y ni siquiera se acuerda de a qué policía mordió. El detective le informa de que si está dispuesta a realizar una confesión completa, solicitarán el indulto para ella. Porque el asesinato se castiga con la pena de muerte.

Ella cree que sí que golpeó a su padre con un hacha en el pecho. Y la razón por la que asegura que lo hizo es porque ¡está poseída por el diablo! Pero Murdoch le asegura que el tribunal no va a aceptar esa confesión para librarla del castigo, que el diablo le obligó a hacerlo. Murdoch le pregunta si su padre le pegaba y ella admite que tal vez pero no recuerda nada más y es la verdad.
Charlotte está dispuesta a firmar una confesión y colaborar, pero solo recuerda que estaba junto al cuerpo ensangrentado. Amnesia histérica es lo que podría sufrir la chica y cualquiera podría haber acabado con la vida del hombre en ese tiempo.
Sin embargo, hay otra confesión de otro miembro cercano a Alexander que aporta otro dato. Cree que Charlotte no fue la culpable sino la mujer que dice ser su madre, que está acusando a su propia hija diciendo que el hecho de que esté mal de la cabeza no la exime de sus responsabilidades.

Cada uno estaba en una habitación y el hacha estaba clavada en un árbol en el porche. Y mataron a Alexander dentro. Todo tuvo que ser muy rápido. ¡En unos dos minutos! ¿Quién tiene razón aquí?
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